
Todos los años, el día 8 de Marzo, se celebra en todo el mundo el Día Internacional de la Mujer Obrera, que en últimos años se ha generalizado y se conoce ahora tan sólo como Día Internacional de la Mujer. En esta fecha, decenas de grupos feministas se manifiestan en las calles de muchos países del mundo a favor de la equidad y la igualdad de género; incluso la Organización de las Naciones Unidas reconoce esta fecha como una celebración de carácter oficial y en muchas regiones, se le considera motivo de fiesta nacional.
Desde el año 1910 se instauró dicha celebración durante una reunión en Copenhague, Dinamarca. En ese entonces se trataba de hacer un homenaje a todas las mujeres que representaban un pilar indispensable en los hogares, y un reconocimiento a su participación en las labores diarias. También se perseguía el derecho al sufragio femenino, ya que la «democracia» era una actividad exclusiva de los hombres, ya que las mujeres en aquellos años no podían ni votar ni postularse como aspirantes a cargos públicos.
Haciendo una mirada hacia el pasado, en la actualidad se ha logrado un gran avance; no sólo se ha logrado el sufragio femenino sino que se está creando una sociedad más estandarizada donde la equidad y la igualdad de derechos forman una parte fundamental; desgraciadamente aún existen muchos casos de maltrato y exclusión de las mujeres, principalmente en países sub desarrollados en los que la ideología y/o la religión impiden llegar a una equidad más palpable.
Deseo mandarle una felicitación a todas las féminas, a ellas que representan tanto para el mundo; ellas son pilares y dan un sustento extraordinario; de todas las personas que conozco, muchas mujeres son ejemplos de vida para mí; un ejemplo muy común es la madre, quien sin duda es parte fundamental de nuestro existir. A todas ellas, felicidades y no sólo porque es el Día de la Mujer; que la fecha sea indistinta y valoremos lo grandiosas que son y qué tan importantes son para nosotros.


































