Esta distribución de Linux es muy especial con respecto a otras; por default, se ha configurado un entorno especial con el único fin de ser inseguro; se han instalado aplicaciones y se ha configurado el sistema operativo de tal manera que haya posibilidad de vulnerar el sistema. Al contrario de lo que podría pensarse, esta distro es ideal para desarrolladores que deseen pulir sus habilidades en seguridad. Hay una gran cantidad de herramientas preinstaladas en esta versión; se incluyen debuggers, compiladores, ensambladores y desensambladores, así como herramientas de desarrollo como PHP, MySQL, Perl y Python.
Se recomienda que usuarios con cierto nivel de conocimientos sobre Linux sean los que “jueguen” con DVL. Casi todos los procedimientos se realizarán a través de la línea de comandos, por lo que si quieres aprender, es mejor que te busques otra opción. Se incluyen muchos tutoriales que explican cosas básicas para que usuarios avanzados y no tan avanzados puedan descubrir el potencial que tiene Damn Vulnerable Linux.
Lo mejor es su tamaño; a pesar de ser una distro completa, tan sólo son 150 MB lo que pesa la imagen ISO, ya que está basado en Damn Small Linux. Para mayor facilidad de uso, se encuentra disponible en versión LiveCD, basada en Knoppix, ya que DVL está pensada para ser ejecutada y no instalada. Puedes probar esta distribución mientras trabajas cómodamente en Windows, gracias a la virtualización y a los pocos recursos necesarios para ejecutar la máquina virtual. Es un proceso sencillo, y hay un tutorial con imágenes de cómo lograrlo, que está disponible en Kriptópolis. Se rumora que aún y con todos estos agujeros, esta distro es más segura que Windows con 3 antivirus instalados, Firewall, Windows Update y Windows Defender funcionando simultáneamente.
Damn Vulnerable Linux: la única distro que nadie debería instalar (Kriptópolis)
Link | Damn Vulnerable Linux.


































