Tutoriales de iLife’06 en la página de Apple They’re taking the Hobbits to Isengard
Jul 03



Cuando herramientas como Apache, MySQL, PHP, AJAX, XML y JavaScript comenzaron a tomar mucha relevancia dentro del mundo de Internet, se produjo una revolución en la forma en que las aplicaciones son diseñadas. Por primera vez se contemplaba el uso de Software a través de Internet, sin la necesidad de instalar nada en una computadora. A esa corriente se le llamó Web 2.0. Hoy en día, existen varias aplicaciones Web 2.0 que son sobresalientes y han cambiado la manera en que los usuarios viven la red. Sitios como MySpace, YouTube, Digg, deli.cio.us son un gran referente cuando se habla de servicios Web interactivos. Sin embargo, todos esos servicios fueron alguna vez proyectos humildes que nadie conocía. En concreto, en el caso de Digg, su fundador Kevin Rose recuerda aquellos días cuando estaba pensando cómo podría cambar la Web. Y es que antes de ser el monstruo que es hoy, Digg comenzó como una idea de Rose, quien le comentó a un amigo suyo los planes de crear una aplicación. Su amigo quien era desarrollador le dijo que sólo necesitaba 2 semanas y 700 dólares para comenzar el proyecto. Y así fue. Poco a poco fue ganando audiencia en la Web, y ahora es un sitio tan importante que publicaciones de renombre lo mencionan en sus artículos. El nuevo modelo de negocio de este tipo de aplicaciones es fácil y efectivo; primero se necesita a alguien quien dé dinero a cambio de publicidad. Su nombre es AdSense, no hay más. El sistema de publicidad de Google es parte fundamental de este tipo de sitios, los cuales perciben una fuerte suma de dinero gracias al tráfico de usuarios que generan. La monetización de la aplicación mediante publicidad es una buena opción que aparte de remunerante, no requiere de mayor esfuerzo. Otra opción es esperar a que un gigante sea atraído por la popularidad de un sitio, y ponga una oferta sobre la mesa. Ese es el caso de MySpace, que pasó de ser un proyecto local en una universidad, a la red social más grande de Internet. Y no es para menos. Hace unos meses, Fox pagó más de 500 millones de dólares por la adquisición de este servicio que cuenta con millones y millones de usuarios no sólo de Estados Unidos, si no de todo el mundo.

El éxito de una aplicación Web 2.0 va en función de la calidad de su contenido y cobre todo, la utilidad que tenga. Un artículo, en Inglés, muestra cómo ha sido el progreso de las aplicaciones Web 2.0 en los últimos años.

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