Parece estar de moda que las empresas gigantes, en particular dedicadas al desarrollo de software, sufran de egoísmo. Hace pocos meses, en México sonó mucho un caso en donde una persona resultó afectada por una alianza entre varias empresas estadounidenses como Microsoft, Discreet, Macromedia y Adobe Systems. Ahora algo similar sucedió en Guatemala.
En el año 2005 Carlos Armando Amado demandó a Microsoft por unos 500.000.000 de billetes estadounidenses, lo inculpó de usar su herramienta de intercambio de datos entre Microsoft Excel y Access. Basó su demanda en una patente que registró en el año 90, la que intentó venderle a Microsoft en el año 1992. En ese entonces reclamó dos dólares a razón de cada versión de esta herramienta brindada finalmente por Microsoft. La persistencia rindió frutos cuando un tribunal dedicado a llevar casos como estos, le dio la razón a Amado, obligando a Microsoft a pagarle $60 millones de dólares. La demanda original del afectado exigía a la empresa de Bill Gates a pagarle por cada licencia expedida de Microsoft Office, lo que daría como resultado unos $500 millones de dólares, pero se tuvo que conformar con $60 millones. En su defensa, Microsoft argumentó que esa tecnología ya había sido investigada y explorada desde 1988, pero no puedo demostrar con bases sólidas que eso era verdad, por lo que sufrió un grande revés económico.
Vía: Un guatemalteco triunfó sobre Microsoft, en un fallo histórico


































